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TuyoTuyo, un vacío en lo que me envuelve, en lo que me adorna, en las cosas transitorias, en la levedad insoportable de mis latidos, en todo reside, esa esencia, la tuya, incluso en la negación, en el letargo de mi sensación que perpetua una aleación de cúmulos y limbos, en las razones impensadas que densan la niebla de mi mente. Es el universo flama inextinguible de perfección, todo está sujeto a una ley, sea esta conocida o creída imposible por su inexistencia, y si, creemos ser los dueños de todo, pero de nada somos ni de nosotros mismos, pues obedecemos a fluctuaciones de energía cíclica que perturban todo cuanto pretendemos racionalizar ajustándolo a razones inocentemente creadas por nosotros mismos. Como podría negar mi esclavitud, si hasta la mano tiembla cuando atento contra tu existencia, cuando hasta la sombra huye y corre y te busca, asiéndose a rastros falsos de tu caminar, no, no rehúyo de mi condena, por momentos quiero pensar que no está ahí y me concentro tanto que un dolor inaudible me cierne las entrañas y me lleva las rodillas a la súplica buscándote en el cielo, en el vuelo de algún ave, en una ráfaga de viento, en un recuerdo vago traído por un vago aroma y en el sentir de pesadumbre que me invade cuando la inconsciencia abandono y acepto sin posibilidad de argumento en contra, que sigo siendo tuyo. Suelo acudir a pasajes de aquel pasado que evocado, siembra la tranquilidad por un instante para esfumarse al siguiente, aquella vida, una de tantas anteriores a ti, en que sin oler tu perfume, ni tocando tu silueta imaginaria, sabía de tu existencia y te buscaba, lo confieso, deseando no encontrarte, porque que sería de mi al saberte fija, inmóvil, aquí, en ésta época, en éste mundo, no, no podría saberte así. Deseaba anhelarte inalcanzable, llorarte y gemir tumbado en el suelo por la pena de no hallarte ante el suplicio de mi búsqueda, te buscaba definiéndote imperfecta, por momentos indeseable y a veces totalmente explorada, pero ausente, de mi vida, ajena a un tiempo relativo de mi paso por ésta circunstancia inconmovible llamada vida…te veía allá a lo lejos, distante, caminando por algún verde prado a la orilla de un río en una tarde de verano 1000 años atrás, danzando en los salones reales de una corte europea del siglo xv, versando tus vivencias a la luz de una vela infiel, te quería en el universo, como una onda de energía, de viaje constante. Y por designios de intermitente destino, de una caprichosa suerte, por conjugación de aquel deseo inquebrantable, apareciste ahí, materializando y concentrando en ti todo aquello que me extasiaba en versos, que me envolvía en sueños, que me atormentaba hasta el hastío, irrealizado, irrealizable, contradiciendo tu propia naturaleza con el simple hecho de existir. Y dime, como se supone debía de reaccionar, si te había fijado en el universo de lo inexistente, del anhelo perpetuo por lo jamás conseguido, de la naturaleza romántica de una ilusión que solo moriría al extinguirse mi vida y mi mortal suerte. Y dicho ha de ser, que esas leyes que tanto evoco, me hicieron presa de su juego y heme en la ruina de que imploro escape y resignación, aceptación y gozo, aunque estribe en el dolor y resida en la añoranza. Tuyo, como todo es de todo en éste mundo, en que brillan los soles cuando una semilla florece y se tiñe de grises cuando un alma parte, tuyo como la mañana es del deseo y la noche de alabanza. Y fue que me vestí de rayo para tu poesía y me torné en desierto para tus lágrimas que en mi absorbí hasta llevarlas a la misma esencia. Y fue que me volví estrella y fue que me volví lo incierto. Ahora, tras haber trasgredido tu quimérica naturaleza, me observas a lo lejos y me oculto y tu aliento sigue conduciéndose por mi aliento y avivando mi inconsciencia. Tuyo, si, puede que las lunas que nos cobijaron, recelen los pasos que por otras noches marcho, y reclamen el amor que ya había sido concedido y perece olvidado , pero así, así tendrá que ser, deshojando rosas, entregando amores, devolviéndote al fértil mundo del que emergerás de vez en vez y para siempre.
Vives túEn el recuerdo que yace en la nostalgia mora, Tu silueta que de olvido extiende su reproche, El murmullo de una brisa que acaricia y enamora, Quizá sea, el viaje de tu voz en el viento de la noche.
En los acordes que envejecen en mi oído, En las letras que enmohecen en mis hojas, Se abrazan las canciones que se han ido, E incitan al beso en nuestras bocas.
En los días en que el cielo danza ilusiones, Sensación que se adentra cual por vez primera, Trae del olvido la locura y las pasiones, Que, irrealizables se tornaron en quimera.
En las flores, sus perfumes, el campo y su vastedad, En los ríos, las montañas, su correr y su quietud, En el silencio del suspiro y de la soledad, En los caminos, el destino y el deseo, Vives tú. El amor que pasaPasare por tu vida como tímido murmullo y lloraré en tu hombro, pero solo sentirás una ligera brisa que te hiela el rostro, de inadvertida pena que en tu cuerpo correrá; Pasaré a tu lado, callado y viéndote a los ojos, Pero no advertirás las incontables palabras que se oprimen en mis labios y no pueden pronunciar; Pasaré como nube, que volando en punto fijo define su horizonte y al final acepta su destino errante confinado; Pasaré, me verás y pensarás tal vez en cuanto han debido llorar mis tristes ojos para verte así y te preguntarás quizá que hay detrás de esa mirada que no puedes descifrar y me creerás como tanto desearía para ser así, merecedor de un pensamiento. Y sentirás en el espacio entre nosotros, el sueño que al tocar tu piel en mí anhelo construí Y querrás volver cuando ya haya pasado, querrás saber mucho mas de mi, pero al volver la mirada no estaré, me habré ido ya, y tu mente quedará confusa e imaginará que pasé por tu vida solo por pasar, vestido de gracia pasajera, de mirada solitaria y con lágrimas que no advertirás, pasaré y no he de volver cuando tu corazón diga, grite y te exija que no me dejes escapar, porque herido en la agonía de mi sueño y en la pena del rechazo al pasar, volveré la vista y con el gesto de duda clavado en tu rostro habré muerto ya... sobre la IntoleranciaEn los últimos días en msnspaces, a la par que en los últimos años en el mundo exterior por no decir que en la historia de la humanidad, he notado con desagrado de efervesencia que instiga, la creciente intolerancia que atribuida a la simple y mera ignorancia se ha ido apoderando de las personas. Aquí, en mi realidad física, en la televisión, por doquier, veo que pretendemos seguir acentuando el yo en menosprecio de los demás, y entiéndase el yo, como símbolo de una persona o de un grupo. Siempre he creído que las diferencias y la polémica que ella sucita son inherentes al ser humano, son inalienables, porque si deseasemos evitarlas tendríamos que dejar de pensar, aunque dicho sea, muchos han dejado de pensar desde hace tiempo y muchos lo hacen por periodos, aclarando que pensar no es solo utilizar el cerebro para elaborar razonamientos, porque estos pueden ir en muchas direcciones aún así carecer de síntesis y significado.
Muchos entran en un juego de exhaltación del yo, de sus ideas, de sus creencias, de sus perspectivas y lo consideran equívocamente como una forma de defender su escencia, cuando en realidad se convierten en puntos disímbolos dentro de sí mismos y al hacerlo atacan a todos los que no concuerdan con su sentir de una forma artera, formando alianzas internas a traves de sinapsis erróneas y externas con sus concordantes.
También erróneamente, creen que sus inclinaciones deben ser las mas valiosas y por ello férreamente defendidas llegando a un punto de ceguez tal, que mas que seres libres o pensantes rayan de fanáticos y peligrosos. tal vez se nos olvida que esas posiciones son precisamente las que nos han llevado a retornos cíclicos de destrucción entre nosotros y lo que nos rodea que a fin de cuentas vuelve a recaer en nosotros porque no todo se resume al plano ideológico sinó también a la polarización de valores que a su vez se traspola en intereses económicos y políticos que desembocan en conflictos de los cuales la raza humana sabe muy bien: Guerras, magnicidios, destrucción del planeta, conflictos regionales, etc. no quisiera ahondar mucho en todo ello pues son temas que por si solos merecerían atención.
Quiero referirme específicamente a la libertad de expresión y el respeto por tal, ese derecho natural y fácilmente corruptible a medida que decrece nuestra escala de valores, como sabemos, todos somos diferentes, discrepamos en mucho, nuestros pensamientos tienen miles de vertientes y cada una ramificaciones y todo ello encerrado entre un vaivén de ánimos que crea una posibilidad de consecuencias explosivas al contacto entre polos opuestos en el que parece, muchas veces, los seres menos tolerantes son mas fácilmente atrapados por la visceralidad y no por el sano juicio.
Quiero referirme a todas esas personas que de una forma poco ortodoxa van por el camino criticando a quien disciente de sus teorías y elucubraciones, a todos aquellos que quieren ser y hacer en perjuicio de otros, que quieren decir y ofender en menoscabo de todos, a todos aquellos que pretenden ser unos iluminados y poseer axiomas válidos para la humanidad, a los que con su intolerancia hieren a traición a quienes tienen el error y cometen el pecado de no comunar con sus visiones.
Me quiero referir diciéndoles, que ningún ser, ninguna idea, ninguna creencia, idea, deseo o misión es mejor o superior que otra, que ninguna voz debe acallar a otra, que ninguna imágen es mas válida, ni ningún intento soslayable.
Me encuentro indignado con muchas cosas que atestiguo, yo principalmente, porque aunque no soy religioso respeto a quienes si lo son, lo mismo a los cristianos, a los musulmanes, a los budistas, etc. Porque aunque soy hombre no infimizo a la mujer, aunque tenga conocimiento no denosto a quien no lo tiene, ni critico por raza, preferencias, clase o inclinaciones. Lo mismo e para mi cada ente sobre éste planeta, cada humano, cada planta y cada animal, al final todos somos seres vivos y dependemos unos de otros para que el ciclo de la vida fluya. No pretendo atentar contra el orden natural de las cosas ni dar cátedra ideológica impositiva, a lo único que quiero referirme es a que cada quien tiene derecho de pensar y hacer lo que desee, siempre respetando el derecho del terceo a hacer lo mismo, esa es la única frontera.
He presenciado acciones atroces de intolerancia en todas partes y quiero saber con que parte de nuestro intelecto del que nos jactamos lo hacen? les comento que un compañero nuestro de spaces cerró su blog que de verdad era un blog positivo, libre, que ayudaba a muchas personas, lo cerró porque en el incluía pasajes de la biblia, reflexiones religiosas y algunas propias y por ello se le acusó de traidor a la fé, se le hostigó tanto y de manera tan indignante que decidió dejarlo.
Yo, no se que motivó a esos pseudocreyentes en ánimo de señalar a alguien y llamarle ereje y constituirse en inquisidores y no ahondaré mucho en el intento por saberlo, solo quiero exponer que todos, absolutamente somos libres de ser y creer lo que nos plazca y a quien le moleste absténgase de pasar por donde será ofendido y recalco, TOLERANCIA. Que eso es lo que nos falta....
De quien les hablo es de Juanjo y su espacio La cueva del anacoreta....visítenlo y presencien lo que les comento como uno de los ejemplos, el requiere nuestro apoyo, no principalmente por el, ni por los espacios, sinó por la libertad en si...
Aquí está el link: http://koffi1948.spaces.live.com/
IndefiniciónYo, no se decir qué es esta angustia que me llena,
no encuentro la palabra que describa mi sentir,
no puedo llamarle nostalgia, hastío o pena,
sean todas que ninguna basta para mi sufrir.
Yo, no encuentro los momentos unos y otros,
diferencia entre pérdida y ausencia, ausencia y soledad,
viven todos en reflejos de cristales rotos,
que convierten la pérdida en tormento y la ausencia en vastedad.
AusenciaEscucho las notas de un piano romántico,
que van por lo mas hondo de mi ser,
y que rodean del pacífico al atlántico,
queriendo llegar a mi puerto hecho mujer.
Escucho el reloj que el tiempo arroja,
que cuenta los instantes en momentos,
instantes que la espera acongoja,
y los une en sufrimientos.
Te llamo y me responde tu ausencia,
te busco y tu vacío es el eco de mis manos,
donde está tu incandesencia?
Luciérnaga de cálidos veranos.
Anhelo un beso, una palabra, una caricia,
solo una, no pido tanto, no lo entiendes?
no ves que la sombra de tu mano me asfixia?
tu acaso lo mismo no sientes?
Donde, donde estás, de que pecado es maldición,
la pena a que mi latido, ruín sometes,
el piano calla, termina la canción,
y mis súplicas yacen inertes.
HastíoVen, con urgencia yo te llamo y desespero,
!hastío, hastío!, ven y acaricia mi fortuna,
que he hecho de este día lecho postrero,
y cual hoja de aralia, me deshojo una a una.
yo te invito a mi interior de vacío y de noche,
ven y besa suavemente la mano de la rebeldía,
que intento olvidar de lágrimas derroche,
ignorando la vida que quisiera, ya no fuese mía.
Acércate soy tuyo, por siempre te he extrañado,
eres mío, siempre he sido tu arlequín,
puerta abierta, ven toma mi mano,
y condúceme benévolo a mi inevitable fin.
Relato de una visiónEra una tarde de invierno, no recuerdo claramente, pero deben haber pasado algunos años a los que perdí la cuenta. Tímidos rayos asomaban entre una densa cortina de nubes y nieve, con dificultad se apreciaba mas allá de la cadena de pinos que adornaba la orilla del lago Colibrí, en donde, por deseo incontrolable de ausentarme del mundo, regresé una vez más a la cabaña abandonada que por mucho tiempo había pertenecido a la familia y la cual solía ser el lugar de reunión familiar una o dos veces por año. Conforme algunos miembros de la familia se mudaron más lejos, la cabaña pasó de ser un acogedor rincón alejado de la ciudad a una vetusta armazón de madera con pronunciado aroma de humedad y abandono.
Ahí, en ese momento, el tiempo solo se medía por el sonido de las ventiscas que se acentuaban al alba y en el crepúsculo y se anunciaban golpeando con inclemencia las copas de los pinos más altos, algunos ya empezaban a verse notoriamente abusados por ese frío que de no estar al calor del fuego, a un lado de la vieja chimenea, hubiese infringido en mí un efecto más evidente.
Había llegado ahí un par de días atrás, con la firme idea de permanecer solo por un fin de semana en la búsqueda que ya se avizoraba infructuosa, de paz. Esa paz que había extraviado entre el devenir de una vida citadina y la ausencia de conciencia, me sentía arrollado por el incesante ritmo a que mi corazón estaba ya acostumbrado y viajé también con la ilusión de tener un momento de reflexión que iluminara mi camino, que guiara mis pasos fuera de esa rutina de vacío espiritual. Sin embargo mi plan había terminado por ser detestable y me aprestaba a regresar cuando de forma inesperada una tormenta de nieve tornó lo verde y lo opaco, en inerte y helado. Fruncí el ceño para mis adentros pues la naturaleza me jugaba una mala pasada, pero concluí que sería mejor permaneciera ahí hasta que la tormenta cediera, pues bien recordaba ocasiones en que la osadía de enfrentarnos a la naturaleza nos costó noches de riesgo, de aventura inesperada y peligrosa.
Ese lago, en cualquier otra época, resultaba un paraíso con aguas calmas, cristalinas, en cuyas ondas tenues reflejaba esa vasta mancha de pinos que se extendía en el horizonte, a cuyos pies algunas flores que contrastaban su pequeña cantidad con su enorme belleza dibujaban en buena medida la inspiración para un cuadro de Monet. Todo ello, esperaba, fuera un aliciente, pero resultó serlo más en mi memoria ante el débil intento. Atrapado, me encontraba frente a la ventana, con la vista fija en la nada y buscando algún anagrama para repasarlo en mi mente sin éxito tampoco. El tiempo pasó, aunque más exacto sería decir que desapareció cuando al recordar pasajes de mi infancia quedé abstraído en un mundo de ideas, de las que una me llevó a una visión que surgía de una pregunta que me hacía constantemente: Había vivido mi vida respetando los ideales que juré defender? A menudo evadía lo inquiriente de la pregunta para soslayar lo incoherente de las respuestas, muchas veces culpaba al niño sin experiencia que se había fijado grandes sueños acusándole de inexperiencia, otras simplemente evitaba pensar en cosas “intrascendentes” y me remitía a seguir dejando el tiempo pasar. Pero ya no, no podía hacerlo más, por algo estaba en aquel lugar, en ese momento preciso, estaba cansado de huir. Casi no recuerdo cuando cesó la tormenta ni como dejé el lugar, intentaba repitiéndome una vez tras otra, no olvidar esa visión que tuve y que comunaba con el otrora soñador e idealista que pretendía renacer y que con renovada voluntad volvía al mundo que seguramente le acusaría de ligero y despreocupado, adjetivos que en otro momento hubieran abierto una llaga y profundizado hasta la médula, pero que esta vez, serían solo suaves murmullos llevados por el viento.
Hoy, la verdad es que vivo mas como deseo vivir que como puedo o debo (dicen algunos), aunque esa en sí es ya una contradicción, se mas de lo que debería atreverme a saber, a veces digo más, cuando debiera callar, pero soy yo y eso es lo único que ningún orden: económico, político, histórico, religioso, etc. puede quitarme... soy un despreocupado, si. La verdad es que la vida es un suspiro y he tenido un visión, me adelanté al final de mis días y vi que moría triste y amargamente en soledad por haber hecho y dejado de hacer ciertas cosas que nunca dejaron de atormentarme, sufrí en carne propia esa paradigmática frase de Henry David Thoureau: llegué al final de mi vida, solo para saber que no había vivido. Ví que aquello que persigue la paz para sacarle de lugar muchas veces llega tarde, cuando ya nuestro frágil cuerpo y los años pronunciados no nos permiten la osadía de un intento por recomponer la ruta y al final se perece con un vacío imposible de llenar. Que será la vida? cual será el enigma que esconde? cual es el propósito? mentiría quien no se limitase a sencillo razonamiento: ser feliz. Y sería aún más tonto quien se atreviera a negarlo si es que existiese alguien que lo hiciera.
Hoy, he recordado aquellos días, no sé cuantos años atrás, que importa al final, si los ideales son atemporales y esa, es mi forma de vivir. Yo queríaYo quería en mi historia mas ansiada,
convertirte lago cristalino, no habría de alejarme,
y beber de tu agua, ora dulce ora salada,
y hacer de tu onda sutil línea a que aferrarme.
Yo quería en mi hora mas soñada,
volver tus cuerdas una nota que no habría de silenciar,
y ser esclavo de tu ritmo en noche oscura y estrellada,
y de tu voz, sonata sempiterna de mi andar.
Yo quería en mi sueño mas deseado.
volver tu cuerpo nube etérea y emigrante,
y yo hacerme viento impredecible y a tu lado,
ser dueños de lo incierto y lo errante.
Yo quería en mi ilusión mas vehemente,
serlo todo o ser nada, si quisieras,
lo que fuese, dado hubiera, insistente,
por quedarte, por que no te fueras.
yo quería a tu lado, la vida y también morir,
ser la sombra y la luz, tu siempre y tu jamás,
aún así, un día con mi latido yo te ví partir,
y de la ilusión , el sueño y la historia ya no queda más.
Quise tanto, como tanto te amé,
tuve todo y lo di todo por tí,
y contigo la vida se fué,
y morí y suspiré y aún así, te perdí.
A mis amigosLes hecho de menos, amigos, a quienes he tenido la fortuna de estrechar y a quienes he tenido la tortura de ausencias padecer, la nostalgia de momentos compartidos en mi mente a partir que no les tengo, acentúa la necesidad de su presencia y el deseo crece y se agiganta mas alla del Himalaya donde me detengo a buscarles en algún alejado punto cardinal, y estremece las nubes a su paso y viaja y viaja y nunca se detiene; si cada uno supiera cuán grande es en mi corazón el lugar que les guardo, sería feliz y he aquí, que sin nombres, les dedico unas malversadas palabras, tímidas, que rebosan de sinceras:
Sonrío al recordar los gestos que me atavían sin conocerme,
en lo cercano y en la distancia sentida,
de los ojos en cuyos reflejos quiero verme,
para dar la espalda a realidad sufrida.
Sonrío en las palabras que alimentan,
sueño inmaculado que a la par del tiempo,
me estremecen a la vez que tientan,
estas fibras que al reir contemplo.
Y lloro, también lloro, y enjugo sin placer el llanto,
y sufro, y te anhelo oh sueño que me llenas,
que enamoras como agua cristalina, encanto,
y divides entre ríos, como sangre entre mis venas.
Extraño lo que no he vivido, que ironía,
y deseo volver a lo que no he de ser, ilusión,
esa tarde que al pasar inadvertida, volvería,
como nota sin estrofa ni canción.
Tú, amigo, con euforia a tu latido me entrelazo,
en éste y cualquier punto de la tierra, el mar y el viento,
estés ausente de mi voz o de mi abrazo,
acércate a mi letra de matiz de sentimiento.
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CARPE DIEMPensar,ser y crear parte de la libertad de imaginacion
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